Posteado por: nbvelazquez | mayo 28, 2013

Organización política del Estado argentino

División de poderes, funciones
Ante todo recordemos que el Estado se compone de cuatro elementos:
– El elemento humano o población, que es el conjunto de hombres que habitan en su territorio, también cabe decir, con una concepción pluralista de la sociedad, que junto con los hombres, además de ellos y formados por ellos hay grupos, asociaciones, organizaciones que, en sentido amplio, componen asimismo la población.
– El elemento territorial o geográfico, que es el espacio físico propio y que comprende el suelo o tierra firme, el subsuelo, el espacio aéreo que se eleva sobre el suelo y un litoral marítimo.
– El poder, que es la energía o capacidad que tiene el Estado para cumplir su fin.
– El gobierno, que es el conjunto de personas (gobernantes o titulares del poder) que ejercen l poder a través de sus distintas funciones.
El poder incluye: a los hombres que son titulares – por ejemplo: el presidente de la República, los diputados, los senadores, los jueces-; a esas personas se les llama “órganos-personas” u “órganos-individuos”, y se dice Equilibrio y coordinación
La separación y distribución de órganos y funciones del poder debe lograr un equilibrio armónico entre todos, hay que coordinarlos para alcanzar una colaboración eficaz, pero a la vez para impedir invasiones recíprocas.
que son órganos del Estado, o del poder, porque expresan la voluntad del Estado, las decisiones del poder, y “representan” o hacen presente al Estado.
Por su parte, están los organismos que tienen a su cargo determinada actividad, como en el Congreso, el Poder Ejecutivo, los ministerios, el Poder Judicial; a esos organismos se los llama “órganos-instituciones”, y se forman con las personas físicas que llamamos “órganos-personas” y “órganos-individuos”. El “órgano-institución” es permanente, pero los hombres que son “órganos-personas” cambian, o pueden cambiar; así, el Congreso es siempre el mismo, pero los diputados y senadores se renuevan.
En razón de lo expuesto, decimos que el Congreso es un “órgano-institución”, como también lo son cada una de sus cámaras- la de diputados y la de senadores-; y que los hombres que se desempeñen como diputados y senadores son los “órganos-personas” que forman al “órgano-institución”; el poder ejecutivo es un “órgano-institución”; y el presidente de la República es el “órgano-persona” que lo forma; un tribunal de justicia- por ejemplo, la Corte Suprema- es un “órgano-institución”, y los jueces que lo componen son sus “órganos-personas”.
No habría división si todas las funciones y competencias del poder fueran acumuladas y ejercidas por un solo órgano del Estado-por ejemplo, un rey que legislara, administrara y juzgara.
El lenguaje práctico ha puesto en uso la palabra “poder” en plural, porque a cada órgano le ha dado el nombre de “poder” : al órgano “Poder” Legislativo; al órgano presidencial lo llama “Poder” Ejecutivo; a los tribunales de justicia los llama “Poder” Judicial. De ahí surge la noción de los “tres” poderes, separados y distintos, cada cual con sus competencias y funciones. Entonces, lo que hay es pluralidad de órganos, que cumplen funciones y competencias de un único poder: el poder del Estado.
Esos “tres poderes”- Legislativo, Ejecutivo y Judicial- forman el gobierno federal de la República Argentina. Un esquema semejante se da en el gobierno local de cada provincia.

La división de poderes como garantía.
La llamada división de poderes es una garantía de seguridad y de libertad. Cuando imaginamos que todas las funciones y competencias del poder se concentran en un solo órgano, pensamos en el grave riesgo de que ese órgano actúe caprichosa y arbitrariamente. Cuando todas las funciones y competencias del poder se concentran en un solo órgano, es un grave riesgo que ese poder actúe caprichosa y arbitrariamente, abuse de todo el poder que acumula, se vuelva tiránico. Al poder hay que repartirlo y distribuirlo entre órganos separados y diferentes, para que cada cual haga sólo lo que está dentro de su función y de su competencia, y no pueda hacer lo que corresponda a otro

Equilibrio y coordinación
La separación y distribución de órganos y funciones del poder debe lograr un equilibrio armónico entre todos, hay que coordinarlos para alcanzar una colaboración eficaz, pero a la vez para impedir invasiones recíprocas.


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